Termina
el 2012 y es el momento de echar la mirada atrás para ver qué tal
ha ido el año viajero. Hago memoria y veo que, una vez más, ha sido
un año americano, con cuatro viajes que suman dos meses y medio de
recorridos por esas tierras, a las que gusto de volver una y otra
vez. También he hecho otros viajes por países más cercanos.
Argentina.
En esta ocasión el destino fue la zona andina del noroeste, una
tierra de paisajes espectaculares, de clima extremo y luz saturada.
Recorrí Tucumán, Salta y Jujuy, me alojé en estancias, monté a
caballo, caminé entre cactus gigantescos y por salares
deslumbrantes, recorrí la quebrada de Humahuaca y los valles
Calchaquíes, bebí el vino hecho con las uvas que crecen a mayor
altitud del mundo e hice un estudio muy pormenorizado de las
empanadas. ¿Cuáles son las mejores empanadas argentinas, las
tucumanas o las salteñas? Cuestión importante de la que no se puede
hablar así como así. Pasé por Buenos Aires, donde me dediqué a
seguir la pista de los escritores que tanto han reflejado la ciudad
en sus libros. Esto último me obligó a visitar algunas librerías,
con el resultado que era de esperar: mi biblioteca se enriqueció y
mi bolsillo se empobreció.
México.
Hay una ruta fabulosa en México que te lleva desde la capital hacia
el norte, siguiendo la pista de la plata y la Independencia. El
listado de las ciudades patrimonio de la humanidad es una buena guía
en este camino: Querétaro, Guanajuato, San Miguel de Allende,
Zacatecas... En el camino pude bailar en salones dignos de la
película Danzón,
comer piropapas y beber jamaica y cebadina (además de hacer un
estudio muy pormenorizado del mezcal), comprar lociones mágicas de
efectos variados, navegar por Xochimilco y conocer el efecto
inquietante de las muñecas cuando no están en el sitio y en las
condiciones en las que siempre las hemos visto.
Finlandia.
Aland es un archipiélago muy especial. Está entre Finlandia y
Suecia, pertenece a Finlandia pero sus habitantes hablan sueco.
Probablemente sea la región más autónoma del mundo, porque se
ocupan de todo salvo de la moneda y las relaciones exteriores.
También debe de ser el archipiélago más limpio de Europa, miles de
islas e islotes y creo que sólo hay una industria: una fábrica de
patatas fritas. Recorriendo esas islas sentí la vida y el sol del
verano en los países nórdicos, con ese toque pagano que siempre se
nota en esas tierras, comí pastel de ruibarbo, navegué entre
islotes, conocí al hombre que descubrió las botellas de champagne
en un barco hundido hace más de un siglo, bebí la cerveza artesanal
que fabrica el mismo señor (de la que hice un estudio pormenorizado
de sus diferentes variedades), comí las patatas fritas locales y fui
atacado por la espalda por un charrán ártico, que me picó en la
cabeza (menos mal que en ese momento llevaba el trípode y pude
defenderme del siguiente ataque) y tuve las marcas una buena
temporada.
Grecia
y Turquía.
Cuando quiero hacer un viaje interesante pero no quiero gastar mucho
dinero en un billete de avión pienso en Marruecos o Turquía. Si es
en agosto me voy a Turquía. Así que este verano volé a Estambul y
desde allí hice un recorrido circular por la costa de Grecia y
Turquía. Así cumplí uno de mis sueños más viejos y casi
olvidados: subir al monte Olimpo. También busqué los restos de la
ciudad donde vivió Jasón y desde donde emprendió con su
tripulación la búsqueda del vellocino de oro, me sorprendí de cómo
se vive la crisis en Tesalónica, navegué a Lemnos (donde encontré
la que puede ser la ciudad más antigua de Europa), a Lesbos (donde
fui a mostrar mis respetos a Safo a su villa natal) y la costa turca,
recordé la ira de Aquiles en Troya, descubrí el lugar de veraneo de
los turcos (donde era el último extranjero) y llegué navegando de
vuelta a Estambul. En el camino hice un estudio pormenorizado de las
diferencias entre comer calamares con ouzo o raki, comer pescado con
ouzo o raki, comer pulpo con ouzo o raki...
Centroamérica.
Me invitaron a participar en la CATM (la feria de turismo de
Centroamérica, que se celebró este año en San Pedro Sula, así que
para allá que me fui. La invitación incluye un viaje previo de una
semana por el país que organiza la feria, Honduras en esta ocasión,
lo que me permitió visitar Copán y una serie de ciudades y pueblos
del oeste hondureño. De allí pasé a Guatemala, donde recorrí un
buen puñado de antiguas ciudades mayas (hay muchas además de
Tikal), Antigua y el lago Atitlán. Ya que estaba allí pude cumplir
uno de mis sueños más viejos y casi olvidados: recorrer en
Nicaragua el río San Juan de punta a cabo. Este río es la vía de
comunicación entre el Caribe y el interior del país, así que mucho
de lo que ha pasado en la historia del país ha pasado en esta zona.
También navegué por el lago Cocibolca y llegué a Granada y León.
En el camino recorrí lo que se dragó del canal de Nicaragua (antes
de que se pensara en hacer el canal de Panamá), visité a los
pintores de Solentiname, busqué petroglifos por las laderas del
volcán Maderas y trepé hasta la cima y luego me bañé en la laguna
que hay en su cráter, conocí las delicias de tirarme una y otra vez
al río San Juan en el Castillo, navegué por el lago Atitlán en
busca de Maximón e hice un estudio pormenorizado y comparativo de
Zacapas y Flor de Caña.
Chile.
Aquí el destino fue navegar por los canales patagónicos, desde
Punta Arenas a Ushuaia y vuelta. El barco pasa por parajes
excepcionales, donde se encuentran los bosques más meridionales del
planeta, y algunos glaciares que llegan hasta el mar. Así pude
navegar el canal Beagle, llegar a bahía Wulaia (donde seguí la
pista de Jemmy Button), caminar entre más de 100.000 pingüinos en
la isla Magdalena, llegar a Ushuaia y viajar en el tren más
meridional del planeta y también pude cumplir uno de mis sueños más
viejos y casi olvidados: desembarcar en el Cabo de Hornos. Como el
pisco sour no está en mi panteón pude hacer un estudio
pormenorizado de los efectos beatíficos del dry martini en los
barcos que navegan los canales patagónicos. Y ya que estaba en la
zona fui al parque nacional Torres del Paine, donde navegué en el
lago Grey a pocos metros del glaciar, comí cordero asado por los
gauchos, cabalgué por parajes bellísimos, caminé hasta el lago que
hay en la base de las Torres y me desperté todas las mañanas
delante del Cuerno del Paine.
P.D. 1: Este año viajero no hubiera sido posible sin la colaboración y la confianza de los entes de turismo de Argentina, México, Finlandia y Centroamérica y sus representantes en España, de empresas como Australis y Explora y de la revista DeViajes, que todavía me envía de viaje.
P.D.2: ¡Feliz año 2013 a todos!
Vd. hace sacar lo peor a las personas de buena voluntad.
ResponderEliminar¿Sabe que hace tiempo que planeo llegar a Wulaia por tierra? Creo que dentro de muy poco veré si es posible (para mi, al menos).
Gracias Jordi, siempre es un placer perturbar a personas de buena voluntad. Le deso éxito en su expedición.
EliminarFeliz 2013 compañero, espero que sea un año igual o más viajero que el que estamos a punto de dejar.
ResponderEliminarUn abrazo!
Gracias Pau, entre todos haremos un 2013 positivo. Un abrazo
EliminarQué bonitas fotos... Y cuántos destinos interesantes y apetecibles...
ResponderEliminarSaludos!
Claudia
www.ellugardonderesistir.blogspot.com
www.claudiaalvarezdiaz.com
Gracias Claudia por la visita. el mundo está lleno de viajes maravillosos.
ResponderEliminarHola Ángel!
ResponderEliminarAcabo de darme cuenta de que no me había parado en serio y con tranquilidad a leer tu blog... hasta ahora! Y me encanta. Alguien más de quien aprender! :) Enhorabuena por el blog. Te seguiré más de cerca aún! :)